Tahití, un destino profundo, lleno de hospitalidad, cultura viva, identidad, de gente auténtica y de emociones verdaderas

Durante su visita a México, Hironui Johnston, Chief International Officer de las Islas de Tahití, resaltó que "México es un mercado muy importante, vibrante y lleno de oportunidades".

Johnston detalló que “cuando hablamos de Tahití y sus islas, hablamos por supuesto de paisajes extraordinarios, lagunas únicas y una belleza natural incomparable; pero Tahití, es más, hablamos también de algo aún más profundo: hospitalidad, cultura, identidad, de gente auténtica y de emociones verdaderas”.

Hironui Johnston, Chief International Officer de las Islas de Tahití.

El Jefe Internacional de la Oficina de Promoción de las Islas de Tahití compartió: “Tahití no es solamente un lugar que se visita, es un lugar que se siente, que se vive y que deja huella. Por ello, esperamos compartir con ustedes un poco de esa esencia y despertar aún más el deseo de descubrir nuestras islas”. Lo anterior durante la experiencia inmersiva de Tahití y sus islas en la CDMX, las cuales cobraron vida ante medios, líderes de turismo y profesionales del turismo.

Durante la presentación, los asistentes se adentraron en el destino con realidad virtual, el arte del tatuaje polinesio, la admiración de las perlas negras tahitianas, así como diversas danzas tahitianas tradicionales en vivo, acompañado de un brunch gastronómico tahitiano lleno de riqueza cultural y tradiciones vivas de la Polinesia. El menú de la presentación incluyó un “Poisson cru”, ensalada tradicional polinesia de atún crudo marinado en jugo de limón y leche de coco, acompañado de vegetales frescos, así como “Firi firi”, buñuelos dulces polinesios.

Brunch tahitiano lleno de riqueza cultural y tradiciones vivas de la Polinesia.
Brunch tahitiano lleno de riqueza cultural y tradiciones vivas de la Polinesia.

Las Islas de Tahití. Más allá́ de una playa de postal, Las Islas de Tahití́ son el destino definitivo para este verano. Para el viajero mexicano que busca lujo con alma, este paraíso ofrece una experiencia completa: desde la energía del Mana y el arte del tatuaje, hasta sus icónicas perlas negras y una gastronomía que se siente familiar. Es la joya del Pacifico sur que transformará la forma de ver el mundo de todo viajero.

Una conexión profunda con la energía de las islas. Lo que hace a Tahití́ tan especial es algo que los locales llaman “Mana”. Es una energía que se siente en todos lados, desde las montañas verdes llenas de flores hasta el agua transparente de sus lagunas. Caminar por las islas es como entrar en un jardín gigante donde todo huele a la flor de Tiare, que es el símbolo del lugar. Además, la naturaleza aquí́ está muy bien cuidada; puedes ver desde ballenas en el mar hasta aves que no existen en ninguna otra parte. Es el sitio perfecto para desconectarse de la ciudad y volver a conectar con lo natural.

El arte que nace en la piel y cuenta una historia ancestral. Algo que mucha gente no sabe es que la palabra “tatuaje” viene precisamente de aquí́, de la palabra polinesia “tatau”. En las islas, tatuarse no es solo un adorno, es una forma de contar quien eres, de dónde vienes y qué has logrado en la vida. Los diseños tienen significados muy antiguos que se han pasado de generación en generación. Ver a los maestros tatuadores trabajar es entender una parte muy importante de su historia; para ellos, la piel es como un libro donde escriben sus memorias y su conexión con sus antepasados.

El tesoro oculto en las lagunas de la Polinesia. Otro tesoro que hace famosas a estas islas es la Perla Negra. Se cultivan en lagunas muy lejanas y son famosas en todo el mundo porque no son simplemente negras, sino que tienen reflejos de muchos colores, como verdes, grises y hasta morados. Llevarse una perla de Tahití es como quedarse con un pedacito del océano. Son piezas únicas que se cuidan muchísimo y que representan la elegancia natural de la Polinesia. Es, sin duda, el mejor recuerdo que alguien puede traer de un viaje tan especial y autentico.

Sabores frescos que conquistan el paladar mexicano. Para nosotros los mexicanos, la comida es sagrada, y en Tahití́ nos vamos a sentir como en casa. Su plato estrella es el Poisson Cru, que es muy parecido a nuestro ceviche, pero con un toque diferente: lleva atún fresco marinado con limón y leche de coco recién hecha. Es una mezcla de sabores frescos y cremosos que te quitan el calor de inmediato. En las islas se come lo que la tierra y el mar dan cada día, desde frutas dulces hasta pescados que se obtienen a solo unos metros de la mesa. Es una cocina sencilla, pero llena de ingredientes de la mejor calidad.

Diversas danzas tahitianas tradicionales durante evento de promoción en México.
Diversas danzas tahitianas tradicionales durante evento de promoción en México.

El ritmo que hace latir el corazón de Tahití́. La experiencia no estaría completa sin sus bailes. La danza tahitiana, conocida como Ori Tahití, no es un simple espectáculo para turistas, es una explosión de ritmo y alegría. Ver a los bailarines moverse al sonido de los tambores de madera es algo que te pone la piel de gallina. Cada movimiento cuenta una leyenda o una historia de la vida diaria, del amor o de la naturaleza. Es una fiesta llena de energía que te invita a celebrar la vida y a disfrutar el momento, algo que los polinesios saben hacer mejor que nadie.

Un destino lleno de posibilidades para todos. Este verano, Las Islas de Tahití́ son el lugar que deberías tener en la mira si quieres algo diferente. Ya sea que te hospedes en los famosos bungalows sobre el agua en Bora Bora o que explores las islas más pequeñas y tranquilas como Huahine o Rangiroa, siempre vas a encontrar algo que te sorprenda. Es un destino que ofrece muchísimas opciones, desde aventura en la selva hasta el descanso más absoluto. Tahití́ es, en pocas palabras, ese viaje que se queda guardado en el corazón para siempre y que nos enseña a disfrutar de las cosas más puras de la vida.